El poder de Dios se perfecciona cada vez en la medida en que nos ofendemos menos, que nos sentimos menos vulnerables, porque tenemos el poder de Dios en nuestras manos, ésta es su palabra. Ten una identidad forjada en el amor de Dios, en la fidelidad, sin amor el poder puede ser usado con diversos fines, fuimos redimidos y Él nos conduce a su santa morada.