A Dios lo mueve tu fe, no tu necesidad.
A veces pensamos que por ser necesitados, por estar pasando una situación difícil, eso va a mover a Dios y no es así.
No tengas miedo, ten fe, que el Señor saldrá y ordenará a los vientos y el mar se calmará y enmudecerá, no seas un hombre de poca fe.