En su columna semanal, Viviana Sbarato nos cuenta cómo y dónde se empezó a reducir y fraccionar las jornadas de trabajo, por cuestiones referida a la higiene, control, un mejor rendimiento y la salud de los trabajadores. También nos explica por qué más horas de trabajo no son sinónimo de productividad, y cómo se involucran los sindicatos y los trabajadores en la mitigación y la adaptación al cambio climático.