Un amigo me envía constantemente sugerencias para trabajos periodísticos, y en los últimos días, desde su vivienda, se ha convertido en un cronista de lo que acontece en nuestras calles. Al contactar conmigo me explica y envía evidencia a través de las redes sociales, de la baja percepción del riesgo de las personas en nuestro municipio ante la covid-19.
Las imágenes lo aseveran: personas reunidas en las aceras bebiendo, otras sin nasobuco, vendedores de alimentos y carretilleros que no emplean ninguna protección, vecinos que se visitan con total tranquilidad, y otros ejemplos que muestran que hay todavía quienes no son concientes de la situación epidemiológica actual.