Cuando el 11 de marzo se daba a conocer la existencia del primer caso de la covid-19 en Cuba y a partir de ahí los diagnósticos fueron en aumento, no pocos cuestionaron a la dirección del país por no cerrar las fronteras, no parar el curso escolar y tomar otras acciones, que según la sabiduría popular contribuirían a frenar este terrible mal.
El gobierno revolucionario según fue desarrollándose la enfermedad comenzó a poner en vigor nuevas medidas sin escatimar en recuersos, porque la premisa fundamental es la seguridad del pueblo.