Durante un accidente de trabajo y en un día cualquiera, Natalia Vindas quedó sin movilidad en sus piernas. En ese momento tenía 26 años, era una ingeniera civil exitosa y con grandes oportunidades en su panorama. Al realizar la situación en la que estaba, pensó que tenía dos opciones: echarse a morir o enfrentar este reto con un espíritu optimista. Hoy Natalia es parte del equipo de Surf Adaptado de Costa Rica, junto a un amigo fundó la Asociación de Turismo Inclusivo de Costa Rica, emprende en proyectos en el campo del turismo e innova con sillas de ruedas especiales para el mar y a base de materiales reciclados. Su historia es una de esperanza y coraje, donde todas sus capacidades superan su movilidad reducida. Nati es una emprendedora pura vida que le puso “al mal tiempo, buena cara” y decidió mandarse al agua para convertir su vida en una aventura sin límites...