Nuestra vidas tienen el propósito de dar fruto abundante, y para eso, al igual que le ocurre a los pámpanos en la viñas, lo único que tenemos que hacer es estar conectados a la vid, y dejarnos podar por el labrador.
Nuestra vidas tienen el propósito de dar fruto abundante, y para eso, al igual que le ocurre a los pámpanos en la viñas, lo único que tenemos que hacer es estar conectados a la vid, y dejarnos podar por el labrador.