El fin de semana pasado viví algo maravilloso.
Estuve en un curso de Pedro Vivar (y su gran equipo) sobre PNM (Programación Neuro Motriz) en un lugar de las montañas de Teruel.
Cuando llegamos Nacho y yo, nos encontramos con las decenas de personas que ya habían llegado y como lo que vi me dio que pensar he pensado que, quizás, te de que pensar a ti también.
Casi todos ellos iban descalzos.
—Y a mí qué, dirás con mucha razón—.
Pues nada, que desde que soy pequeño me gusta ir descalzo a (casi) todas partes.
Me parece lo normal. Me parece natural.
Miraba sus pies y eran anchos y gruesos, mucho más anchos y gruesos de lo que posiblemente te imaginas.
Y con los dedos separados entre sí como los de las manos. En serio.
Me di cuenta de que esos eran los pies de los verdaderos seres humanos antes de que nos volviéramos todos gilipollas.
ricosylibres.com/retiros