Dulce recibe la llamada de su hijo Jonathan, quien le explica que ha sido detenido en una tienda departamental junto a su amigo Isaac por haber
intentado robar cuatro equipos celulares. Dulce, al enterarse de la situación, rompe en llanto mientras increpa a su hijo por la acción que acaba de cometer. Es tanta la desesperación de la señora que entra en escena el licenciado Ordóñez, agente del Ministerio Público en donde se encuentra detenido su hijo y le explica cómo sucedieron los hechos y el negro panorama que le espera a su hijo por delinquir. Dulce, queriendo remediar el problema, pide ayuda al señor Ordóñez, quien se compadece de la mujer y le ayuda pasándole al representante legal de la tienda departamental, el licenciado Cerón, para que trate de arreglarse con él y dimita de seguir con la denuncia y su hijo pueda obtener su libertad. Desafortunadamente, una vez que el licenciado Cerón entra a escena, la situación se sale de control, haciendo que Dulce pase del llanto al enojo en unos cuantos segundos.