El momento preciso, el instante exacto cuando la mente desafía el tiempo,
se detiene y se congela en la memoria del pasado o avanza y se adelanta en el sueño de un futuro inalcanzable, pero es inaceptable, negar lo bien que se siente retomar el pasado y creer en el futuro, reconocer que se ha hecho para estar y conocer lo que haces para llegar a la meta propuesta, al objetivo primordial que te ha mantenido en movimiento, con la mente a mil revoluciones por segundo hasta llegar a la locura, al deseo y al acto de avanzar en el momento preciso, el instante exacto cuando la mente congela el tiempo... ¡Eureka!.
Edgar Morán