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En la Unión Soviética de la Guerra Fría, el mal absoluto no existía. O al menos, eso era lo que dictaba el Estado. Según la ideología oficial, los asesinos en serie eran una "enfermedad exclusiva del capitalismo decadente", una aberración que jamás podría darse en una sociedad comunista perfecta. Esa arrogancia política y ese letargo institucional le costaron la vida a más de cincuenta personas.
En este tercer episodio de Letargo Criminal, viajamos a los gélidos y oscuros bosques de la URSS para adentrarnos en la mente de Andrei Chikatilo, "El Carnicero de Rostov". Un profesor de apariencia inofensiva, humillado en su día a día, que aprovechó la vulnerabilidad de las estaciones de tren soviéticas para convertirse en uno de los depredadores más sádicos de la historia.
Pero esta no es solo la radiografía de una mente perturbada. Es la crónica de un fracaso sistémico escandaloso. Analizamos cómo los altos mandos policiales y gubernamentales miraron hacia otro lado, obligando a los investigadores a tratar decenas de asesinatos idénticos como "casos aislados". Chikatilo no solo burló a la policía; se escondió a plena vista detrás de la burocracia y el orgullo de todo un imperio.
El tenaz trabajo de los pocos investigadores que se atrevieron a desafiar al sistema para detener la masacre.
🎧 Ponte los auriculares, apaga las luces y acompáñanos en este viaje al corazón de la indiferencia.
By Monica AlonsoEn la Unión Soviética de la Guerra Fría, el mal absoluto no existía. O al menos, eso era lo que dictaba el Estado. Según la ideología oficial, los asesinos en serie eran una "enfermedad exclusiva del capitalismo decadente", una aberración que jamás podría darse en una sociedad comunista perfecta. Esa arrogancia política y ese letargo institucional le costaron la vida a más de cincuenta personas.
En este tercer episodio de Letargo Criminal, viajamos a los gélidos y oscuros bosques de la URSS para adentrarnos en la mente de Andrei Chikatilo, "El Carnicero de Rostov". Un profesor de apariencia inofensiva, humillado en su día a día, que aprovechó la vulnerabilidad de las estaciones de tren soviéticas para convertirse en uno de los depredadores más sádicos de la historia.
Pero esta no es solo la radiografía de una mente perturbada. Es la crónica de un fracaso sistémico escandaloso. Analizamos cómo los altos mandos policiales y gubernamentales miraron hacia otro lado, obligando a los investigadores a tratar decenas de asesinatos idénticos como "casos aislados". Chikatilo no solo burló a la policía; se escondió a plena vista detrás de la burocracia y el orgullo de todo un imperio.
El tenaz trabajo de los pocos investigadores que se atrevieron a desafiar al sistema para detener la masacre.
🎧 Ponte los auriculares, apaga las luces y acompáñanos en este viaje al corazón de la indiferencia.