
Sign up to save your podcasts
Or


Hemos desvalorizado un bien preciado como la ropa. Algo que siempre había tenido un precio y un coste relativamente alto y que grandes empresas logísticas y de retail han abaratado y lo han convertido en un producto de usar y tirar. No, no hablamos de papel compostable, sino de millones de prendas con muchos componentes químicos y fibras no biodegradables que nos están generando un enorme problema medioambiental. Y con unos costes que están causando esclavitud social y económica en los países productores. La primera responsabilidad de esto es del consumidor que piensa que es normal. Y digo esto porque siempre se apunta con el dedo a las empresas a la hora de abordar quién es el responsable. Y las empresas sin duda tienen su responsabilidad en cómo hacen y qué hacen. Tienen muchos focos puestos en ellas y realmente deberían ser más: legislación estatal e internacional, hacienda, asociaciones de consumidores, prensa, redes sociales… pero las empresas son entidades que buscan el dinero del consumidor. Éstas dirigen sus productos y servicios a satisfacer la demanda del consumidor. O sea, todos nosotros. Las empresas deben su existencia a demandas del mercado, de los consumidores.
By Loly Galina5
11 ratings
Hemos desvalorizado un bien preciado como la ropa. Algo que siempre había tenido un precio y un coste relativamente alto y que grandes empresas logísticas y de retail han abaratado y lo han convertido en un producto de usar y tirar. No, no hablamos de papel compostable, sino de millones de prendas con muchos componentes químicos y fibras no biodegradables que nos están generando un enorme problema medioambiental. Y con unos costes que están causando esclavitud social y económica en los países productores. La primera responsabilidad de esto es del consumidor que piensa que es normal. Y digo esto porque siempre se apunta con el dedo a las empresas a la hora de abordar quién es el responsable. Y las empresas sin duda tienen su responsabilidad en cómo hacen y qué hacen. Tienen muchos focos puestos en ellas y realmente deberían ser más: legislación estatal e internacional, hacienda, asociaciones de consumidores, prensa, redes sociales… pero las empresas son entidades que buscan el dinero del consumidor. Éstas dirigen sus productos y servicios a satisfacer la demanda del consumidor. O sea, todos nosotros. Las empresas deben su existencia a demandas del mercado, de los consumidores.