De noche las grietas del amor se vuelen invisibles, un trastorno inmaculado entre la pasión y el deseo o el sexo y el amor.
Una debilidad satisfactoria, un placer etéreo a la luz artificial de la noche,
en contra parte de los sonidos en silencio que produce hacer el amor.
Un desastre naturalmente humano que sobrepasa la calidez de un ser vivo, manchado con la frialdad del egoísmo sin menospreciar la empatía de su satisfacción, resuelto por el deseo y sufriendo por la pasión.
De noche, momentos inolvidables que ejercen presión en el pasado, sobrelleva el presente para mantener el futuro.
Una debilidad satisfactoria que produce un deseo entre la pasión y el sexo o la conciencia y la felicidad, entre lo verdadero o lo mágico del momento.
Edgar Morán