Este es el inicio formal de la tripulación en el Grand Line mediante un encuentro surrealista con la ballena gigante Laboon. Tras descender por Reverse Mountain, el barco choca contra este colosal animal, provocando que los protagonistas sean devorados y descubran un ecosistema artificial e insólito en su interior. Los escritos destacan la introducción de Crocus, un misterioso anciano que vive dentro del cetáceo y cuya presencia transforma un accidente marítimo en un enigma vinculado a la historia pirata. La narrativa subraya cómo este capítulo establece el tono de la serie al mezclar el humor absurdo con peligros físicos reales y una profunda construcción de mundo. En definitiva, este encuentro no solo como un obstáculo físico, sino como la puerta de entrada a un mar donde las leyes de la naturaleza desafían toda lógica convencional.