Hemos sabido de casos como este, en el que detrás de una persona normal, hasta podríamos decir, de una persona alegre, se esconde alguien que sufre inmensamente y es solo a través de estas ventanas que se nos permite adentrarnos en la realidad. El pequeño cuento que narro en esta ocasión es totalmente sacado de la ficción; sin embargo, podría ser la realidad de cientos de personas allá afuera en el mundo.