Tuvimos [...] sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos (v. 9). «¿La gente sigue orando por mi?»>.
Tuvimos [...] sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos (v. 9). «¿La gente sigue orando por mi?»>.