Si no te conoces a ti mismo, no serás capaz de reconocer al pasajero obscuro que habita en tu interior y que en vez de ser tu enemigo, es en realidad un mensajero.
Si no te conoces a ti mismo, no serás capaz de reconocer al pasajero obscuro que habita en tu interior y que en vez de ser tu enemigo, es en realidad un mensajero.