Pasado un año desde el final del holobionte, el grupo liderado por Idurre vive el día a día sumido en una falsa tranquilidad: Imanol trabaja como agente de seguridad en una discoteca, Odei está enganchado a los videojuegos e Idurre ha vuelto a la universidad. Todo se embrolla cuando Matthew aparece por sorpresa en la universidad. Trae consigo un mensaje poco edificante: el holobionte está vivo.