1 Samuel 20: Lazos de amistad probados por el fuego.
1 Samuel 20:11-17:
Jonatán dijo a David: —Ven, salgamos al campo. Salieron ambos al campo, y Jonatán dijo a David: —Vive el SEÑOR Dios de Israel, que cuando yo haya hablado con mi padre mañana como a esta hora, las nueve de la mañana, he aquí que si él muestra buen ánimo para con David, ¿no enviaré yo para hacértelo saber? Pero si mi padre quiere hacerte daño, ¡así haga el SEÑOR a Jonatán y aun le añada, si no te lo hago saber! Así te despediré, y te irás en paz; y que el SEÑOR esté contigo, como estuvo con mi padre. Y si quedo vivo, muéstrame la misericordia del SEÑOR, para que yo no muera. Cuando el SEÑOR destruya de la tierra uno por uno a los enemigos de David, no elimines para siempre tu misericordia de mi casa.
Así Jonatán hizo un pacto con la casa de David, y dijo: —¡El SEÑOR lo demande de mano de los enemigos de David!
Jonatán hizo jurar de nuevo a David, a causa de su amor por él; porque lo amaba con toda su alma.
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Las pruebas para David continuaron. Saúl buscaba la forma para matar a David pero quería hacerlo sin contarle a Jonatan porque sabía de la amistad tan fuerte entre David y Jonatán.
Aquí vemos una de las pruebas de fuego para esta amistad. Comenzaba una nueva etapa en la vida de David, donde debía esconderse por muchos años, perseguido por el mismo rey.
La persona clave para que David pudiera huir fue su gran amigo e hijo del rey. Jonatán puso a David sobre su padre. A pesar de que Jonatán debía ser el heredero del trono después de su padre, Jonatán, en vez de apoyar a su padre y eliminar a David para quitar la amenaza de su reinado, más bien ayudó a protegerlo, porque Jonatán sabía que David era el ungido de Dios, que Dios había dispuesto suceder el trono a David en lugar de su padre.
Esta fue la prueba de fuego para esta amistad. Jonatán no buscó defender su posición en el trono. Más bien, afirmó el plan de Dios sobre David, lo reconoció como el siguiente rey y hasta juraron cuidar a sus familiares.
Más adelante veremos que David honró su palabra. ¡Qué ejemplo de una amistad tan fuerte!
Proverbios 17:17 dice: “El amigo ama en todo momento; en tiempos de angustia es como un hermano.” (Versión: RVC).
No es fácil encontrar personas que actúen como buenos hermanos. Cada persona vive su propia vida y su propio mundo. Pero es un regalo de Dios poder encontrar personas que te amen, te respeten y sean un instrumento en las manos de Dios para sostenerte cuando estés pasando momentos difíciles. Ora al Señor para que Dios ponga personas honestas y leales en tu vida para que puedas contar con ellos, dándote consejos y apoyo para que puedas salir adelante con tu matrimonio o en tu función como padre.
Debemos estar dispuestos a escuchar el consejo y demostrarles ser buenos amigos para que la amistad pueda crecer y desarrollarse.
Eclesiastés 4:9-10 dice: “Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas.” (Versión: NTV).
También debemos desarrollar con cada uno de los miembros de nuestro hogar una unidad como la de David y Jonathan. A veces las parejas solo desarrollan esa función en el hogar como el que provee, la que nutre y los que administran la casa para que funcione bien. Pero debemos cuidarnos de caer en la monotonía del diario vivir y poder desarrollar esa parte de la amistad entre esposos. Que alimenten esa área saliendo a tomar un café solos, hablar de sus temores, contar sus sueños y tener la capacidad de ser vulnerables entre los dos, y tratarse con respeto y dignidad, porque así es que uno debe tratar a un amigo. No burlándose de los sueños, ni pisoteando las ideas, ni hablándose con aspereza, ni menospreciándose.
Nuestros hijos también deben saber que su...