" Dijo luego David en su corazón: Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de los filisteos, para que Saúl no se ocupe de mí y no me ande buscando más por todo el territorio de Israel y así escaparé de su mano."(1 Samuel 27:1)