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Mis queridos oyentes,
En la vida hay varios riesgos y al final todos tenemos que morir, no hay remedio. Esa verdad puede parecernos algo brutal, y es lógico que el hombre no quiere pensar en ese hecho.
Ese condición se perdió en la pandemia y en Alemania también podcasters que yo antes admiraba mucho se sumaron a la ola demagógica que echaba la culpa a los no vacunados y proclamaron que ellos serían los culpables si los hospitales estuviesen demasiado llenos. Ese pensamiento lleva a pensar que el médico debería preguntar al paciente como fue que llegó a esa situación grave de salud y debería tratar primero el que se comportó lo más salúbremente y por lo tanto no tiene la culpa de estar en el hospital. Es un pensamiento cínico que significaría el fin de la ética medicinal establecida por Hipocrates ya en los tiempos antiguos. Sin embargo esas culpabilización y los reproches contra individuos que toman la decisión de no vacunarse a mucha gente le parecía normal y no cuestionaron más por qué estamos viviendo esa caza de brujas que solo es una estrategia abominable del gobierno para esconder su propio fallo en la gestión pandémica.
Uno puede pensar que a la raíz de ese fenómeno que parece una histeria de masas es la angustia de la muerte. Muchos se dejaron intimidar por los disursos histericos y apocalipticos de las noticias en la tele y apagaron su conciencia crítica.
Vivamos así como nos parece y no dejemos intimidarnos por los peligros fabricados en los redacciones y los studios de la tele. Esa vida en los tiempos pandémicos está en algunos sectores dehumanizado y perdió toda dignidad y eso es mucho peor que morirse. La muerte no es lo más grave y lo único que puede sucederle al hombre sino que una vida bajo condiciones indignas puede ser lo realmente más atroz y humillante.
By SimonMis queridos oyentes,
En la vida hay varios riesgos y al final todos tenemos que morir, no hay remedio. Esa verdad puede parecernos algo brutal, y es lógico que el hombre no quiere pensar en ese hecho.
Ese condición se perdió en la pandemia y en Alemania también podcasters que yo antes admiraba mucho se sumaron a la ola demagógica que echaba la culpa a los no vacunados y proclamaron que ellos serían los culpables si los hospitales estuviesen demasiado llenos. Ese pensamiento lleva a pensar que el médico debería preguntar al paciente como fue que llegó a esa situación grave de salud y debería tratar primero el que se comportó lo más salúbremente y por lo tanto no tiene la culpa de estar en el hospital. Es un pensamiento cínico que significaría el fin de la ética medicinal establecida por Hipocrates ya en los tiempos antiguos. Sin embargo esas culpabilización y los reproches contra individuos que toman la decisión de no vacunarse a mucha gente le parecía normal y no cuestionaron más por qué estamos viviendo esa caza de brujas que solo es una estrategia abominable del gobierno para esconder su propio fallo en la gestión pandémica.
Uno puede pensar que a la raíz de ese fenómeno que parece una histeria de masas es la angustia de la muerte. Muchos se dejaron intimidar por los disursos histericos y apocalipticos de las noticias en la tele y apagaron su conciencia crítica.
Vivamos así como nos parece y no dejemos intimidarnos por los peligros fabricados en los redacciones y los studios de la tele. Esa vida en los tiempos pandémicos está en algunos sectores dehumanizado y perdió toda dignidad y eso es mucho peor que morirse. La muerte no es lo más grave y lo único que puede sucederle al hombre sino que una vida bajo condiciones indignas puede ser lo realmente más atroz y humillante.