El maíz es un cultivo clave en la visión de la bioeconomía, ya que es uno de los más eficientes en acumular energía solar en sus tejidos, con productividades que pocas especies logran. La acumulación de conocimiento incorporado al genoma durante siglos genera múltiples oportunidades de uso en países con las cuencas fotosintéticas per cápita más grandes y excedentarias del planeta.