Parte en dos un beso,
uno para el amor,
otro para el odio
uno para el deseo
otro para el rechazo,
parte en dos la mirada
una para las flechas
otra para los puñales,
una para enamorarte
otra para rechazarte,
parte en dos tu corazón
uno para toda la vida
otro para después de la muerte,
uno para cazarlo en un latido perdido
otro para enterrarlo en el olvido.
No me importa resbalar con los ojos cerrados
ni perder la ocasión de bañarme en lagrimas,
no me importa colgarme de una nube de ausencias
ni descubrir que los cuentos, son piratas de los sueños,
no me importa que el carmín manche mi espalda
ni ser trovador de la nada que se ahoga sin agua,
no me importa ser capitán de un desierto
ni almirante de tu boca fantasma.
Vendió su alma al alcohol
su espíritu al suicidio
su vida a una esquina
su cuerpo al mejor postor,
compro desesperanzas
en un mercado de personas
donde el olvido era Dios,
donde la luz eran sombras
y la esperanza una quimera,
despegada de una portada
donde vendían primaveras,
pintadas de grises y vacíos
nacidos bajo un gran dolor.
En un despiste de ausencias
le robo un beso con experiencias,
y lo que fue un gozo fugaz
se hizo deseo para la eternidad.
Casi se le olvido su desnudez
el tiempo no paraba de correr,
y lo que ayer fue Adán y Eva
hoy son sombras sin amanecer,
Casi se le olvido su boca
el silencio era un beso mudo,
y lo que ayer decía una mirada
hoy son sueños que se rompen al anochecer.
Y camino sin caminar los senderos desiertos
y puso por bandera una secuela de un beso lejano,
y quiso aventurarse en los sueños de los despiertos
y paro en el final de una travesía de un sin amor mundano.
Despertaste en el pasado
y quisiste ser presente,
de un futuro incierto
que estuvo de entierro,
que disimulo el dolor
de haber encontrado,
el olvido perdido
y difumino su aroma,
escanciando la vida
en una triste copa,
donde yace la verdad
de una oscura mentira,
perdonaste a tu juez
que exilio tu alma,
a un crepúsculo invisible
donde vagan los destinos,
buscando su lugar
en la nada de un sueño,
arrodillando el amor
a un cruel silencio,
que gano su derecho a perder
los ocasos del amanecer.
Quiero vestirme de sonrisa
y bailar con el alma desnuda,
quiero despertar, cuando muera,
quiero un beso sin espinas
y desfilar en tu boca callada,
quiero un no puedo perder
al ajedrez del amor cautivo,
quiero un vino, de quien se fue,
y un siempre del nunca del ayer,
quiero un duelo de caricias
donde pierda la razón encontrada,
quiero ,un te quiero que resbala
y un deseo ,escrito en la almohada,
quiero descender por tus ojos
hasta el bacón de tu mirada,
quiero un final sin perdices
donde se curen las cicatrices.