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¡Hola Pepa! pues muy bien, gracias, volviendo de este pequeño puente del 1 de mayo, que esperemos que nos haya venido bien a todos. Esta semana como bien dices, vamos a hablar de flexibilidad psicológica, un tema que trato frecuentemente en consulta con mis clientes.
Laflexibilidad psicológica se refiere a la capacidad de adaptarse a las situaciones cambiantes de la vida y de responder de manera efectiva a los desafíos y problemas que surgen en el camino. Esta habilidad es esencial para una vida plena y satisfactoria, y puede ser cultivada y/o entrenada a través de varias herramientas y técnicas psicológicas.
Así es Pepa, la flexibilidad psicológica es una habilidad que si la cultivamos y entrenamos, puede ayudarnos muchísimo. Además es una de las bases de la Terapia de Aceptación y Compromiso, conocida como ACT (en sus siglas en inglés).
Claro, disculpa, me explico: la Terapia de Aceptación y Compromiso (TAC) propone que el sufrimiento está asociado con inflexibilidad psicológica. El objetivo de la TAC es ayudar a llegar a ser más flexible psicológicamente: para conectar con el momento presente y actuar de formas que sean consistentes con tus valores.
Vamos allá: la ACT es un modelo de terapia psicológica, y dentro de ésta, uno de sus principales componentes es el trabajo de la flexibilidad psicológica. A su vez, la flexibilidad psicológica se descompone en los siguientes componentes: estar presente, permitirte ser tal cual eres , desengancharte de pensamientos difíciles (es decir, mejorar la gestión de pensamientos intrusivos o rumia), percibirte a ti mismo como un observador (no como un juez), tener presentes tus valores, y por supuesto, hacer lo que es importante para ti según tus valores.
Es una gran herramienta que puede aportarnos muchos beneficios, ser flexible psicológicamente, aprender a aceptar los buenos y malos momentos, así como los malos pensamientos y sentimientos -que no es lo mismo que intentar evitarlos-. Recuerdo uno de los primeros podcast en los que hablábamos sobre si la felicidad es algo obligatorio y cómo perseguir este objetivo de una manera demasiado rígida puede llevarnos, paradójicamente, al lugar opuesto.
Pues Pepa, podéis encontrarme en Més Que Salut Dé
By Vicente Seguí¡Hola Pepa! pues muy bien, gracias, volviendo de este pequeño puente del 1 de mayo, que esperemos que nos haya venido bien a todos. Esta semana como bien dices, vamos a hablar de flexibilidad psicológica, un tema que trato frecuentemente en consulta con mis clientes.
Laflexibilidad psicológica se refiere a la capacidad de adaptarse a las situaciones cambiantes de la vida y de responder de manera efectiva a los desafíos y problemas que surgen en el camino. Esta habilidad es esencial para una vida plena y satisfactoria, y puede ser cultivada y/o entrenada a través de varias herramientas y técnicas psicológicas.
Así es Pepa, la flexibilidad psicológica es una habilidad que si la cultivamos y entrenamos, puede ayudarnos muchísimo. Además es una de las bases de la Terapia de Aceptación y Compromiso, conocida como ACT (en sus siglas en inglés).
Claro, disculpa, me explico: la Terapia de Aceptación y Compromiso (TAC) propone que el sufrimiento está asociado con inflexibilidad psicológica. El objetivo de la TAC es ayudar a llegar a ser más flexible psicológicamente: para conectar con el momento presente y actuar de formas que sean consistentes con tus valores.
Vamos allá: la ACT es un modelo de terapia psicológica, y dentro de ésta, uno de sus principales componentes es el trabajo de la flexibilidad psicológica. A su vez, la flexibilidad psicológica se descompone en los siguientes componentes: estar presente, permitirte ser tal cual eres , desengancharte de pensamientos difíciles (es decir, mejorar la gestión de pensamientos intrusivos o rumia), percibirte a ti mismo como un observador (no como un juez), tener presentes tus valores, y por supuesto, hacer lo que es importante para ti según tus valores.
Es una gran herramienta que puede aportarnos muchos beneficios, ser flexible psicológicamente, aprender a aceptar los buenos y malos momentos, así como los malos pensamientos y sentimientos -que no es lo mismo que intentar evitarlos-. Recuerdo uno de los primeros podcast en los que hablábamos sobre si la felicidad es algo obligatorio y cómo perseguir este objetivo de una manera demasiado rígida puede llevarnos, paradójicamente, al lugar opuesto.
Pues Pepa, podéis encontrarme en Més Que Salut Dé