Cerramos este primer bloque de diez con la cabeza muy alta. Ahora, además de grabar, empiezo una nueva aventura: darle forma a todo esto en un libro. Porque las palabras se las lleva el viento, pero lo escrito queda para siempre. Gracias por acompañarme, gracias a mi marido por estar siempre ahí y a Chivita por su paciencia infinita.
Soy Sonia Sánchez y recordad: el talento no caduca, evoluciona. ¡Nos escuchamos mañana!