Luciana giró sobre si misma intentando descubrir de donde venía aquella maldita carcajada que no podía dejar de escuchar. El misterioso ser seguía con un pie encima de la espalda de Eiric, pero no decía nada.
Luciana giró sobre si misma intentando descubrir de donde venía aquella maldita carcajada que no podía dejar de escuchar. El misterioso ser seguía con un pie encima de la espalda de Eiric, pero no decía nada.