¿Sabes por qué el mejor demonio eres tú mismo? Pues porque no hay un bien y un mal, y al final la tuya es una voz más de todas las que tienes en tu cabeza. Voces que te han metido todas las personas con las que has ido comentando opiniones y puntos de vista. Así que puestos a escuchar demonios, escucha al tuyo, que mola más.