En algunas familias se heredan rasgos; en otras, costumbres.
En la familia Gorostiaga, lo que se hereda es una fecha… y una forma muy peculiar de morir.
Desde hace siglos, todos los hombres de su familia mueren a los 45 años, y siempre de la forma más absurda imaginable.
Pero lo que parece una maldición puede esconder otra cosa… algo que solo se revela cuando ya es demasiado tarde.
Una historia donde la superstición familiar y la ironía del destino se entrelazan hasta volverse indistinguibles.
Escrito y narrado por Miguel Á. Rupérez