Hoy como familias tenemos la oportunidad de priorizar al Señor y su palabra por encima de nuestras propias vidas, para provocar en nuestros seres queridos la manifestación de la vida eterna, en los versículos 6 al 8 de filipenses 2 se nos muestra cómo nuestro Señor no se tomó en cuenta a sí mismo, ni tampoco su título de Hijo, sino que priorizó la salvación de todos nosotros, eso lo hizo Él, para salvación de la humanidad.