La capucha fue cayéndole lentamente a medida que afirmaba su posición de rodillas. El joven sostenía entre sus dos manos la vaina de aquella espada, parando aquel golpe mortal.
La capucha fue cayéndole lentamente a medida que afirmaba su posición de rodillas. El joven sostenía entre sus dos manos la vaina de aquella espada, parando aquel golpe mortal.