El amor propio se cultiva cada día. No es algo que sucede por arte de magia. El amor propio no es cómo un cactus, es cómo una flor que requiere muchos cuidados y los mereces todos.
El amor propio se cultiva cada día. No es algo que sucede por arte de magia. El amor propio no es cómo un cactus, es cómo una flor que requiere muchos cuidados y los mereces todos.