Amar no es algo innato: se aprende con tiempo, práctica y esfuerzo, igual que cualquier habilidad importante de la vida.
La convivencia y las relaciones nos enseñan a comunicarnos, escuchar, respetar y ser generosos, perdonar y ser leales.
Un amor que dura se construye con hábitos concretos y diarios que nos ayudan a querer mejor.