Nosotros como hijos de esta nación y como hijos de Dios, tenemos la responsabilidad de Bendecir a nuestro país.
La violencia no se combate con violencia, sino con nuestras armas espirituales como la oración, el ayuno y la Palabra de verdad.
La maldición que hay sobre México, puede ser eliminanda cuando nosotros hablamos bendición sobre nuestras autoridades y nuestras instituciones.
Dios busca a alguien que se ponga en la brecha para no soltar su juicio sobre este país y Nosotros somos ese alguien.