La mierd* hay que aceptarla y seguir, seguir ejecutando aunque no hayan ganas porque en el mundo hay muchas personas haciendo cosas increíbles y nosotros no tenemos que mirar desde las gradas.
La mierd* hay que aceptarla y seguir, seguir ejecutando aunque no hayan ganas porque en el mundo hay muchas personas haciendo cosas increíbles y nosotros no tenemos que mirar desde las gradas.