Ahora Dios le llama Josué: “esfuérzate y sé valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó …”. Dios conocía los temores que había en el corazón de Josué. Una cosa era tener a Moisés al lado, otra muy distinta era no tenerlo. Josué debía ser valiente.