Cuando el ambiente de una casa es el correcto, ese lugar se transforma en el canal para ver manifiesto los mayores milagros. De las familias con los ambientes correctos saldrán: los grandes reformadores, los mayores provocadores del mover de Dios, los hombres y mujeres que sanan la tierra.
Sin la restauración no hay garantía de ver nuestro propósito cumplido.