¿Alguna vez le has fallado al Señor o a alguien que ha confiado en ti? ¡Cómo te sentiste? La sensación deja un sinsabor, además de gran vergüenza. Levantarse nuevamente es la tarea a realizar pero no siempre es tan fácil. Jesús nos enseña la diferencia entre el que se restaura y el que muere en el intento.