Muy buenos días compañeros de la literatura, qué alegría compartir con ustedes mis pensamientos nacidos de la vida misma, de mi trasegar por la ciudad, por mi casa y por mi interior. Hoy hablo de las historias que surgen en una sala de espera, de nuevo el barrio y sus aconteceres, y de la muerte. Los invito a que caminemos por estas palabras, y a que rompan algarabías o silencios con estos minutos de visiones que muchos habrán experimentado. ¡Un saludo cálido para todos!