El Don por excelencia y que rige a todos los demás es la sabiduría, nos lleva a ver las cosas desde Dios. Es el don más sublime que podamos poseer sobre la tierra y está muy unido con el amor. De ahí que lo más importante en esta vida no es conocer a Dios sino amarlo. Ya que el conocimiento de Dios en esta vida siempre será imperfecto. Pero el amor nos lleva a la unión con el Otro.