El ejercicio de labrar la tierra va más allá de explotarla para obtener los productos de nuestra alimentación, debe ser un compromiso que se adquiere con nosotros mismos y nuestra madre tierra o pachamama.
Debemos respetarla, cuidando las semillas, sin utilizar agroquímicos y lo más importante decirle no a lo transgénico, ya que en las buenas prácticas agrícolas está el futuro de las nuevas generaciones.