En la cosmogonía náhuatl todo es dual. El universo, la creación, absolutamente todo. Los sabios Nahóas exponen que por consecuencia la humanidad está igualmente formada por pares de fuerzas que aparentemente son opuestas. El centro del universo es el Tlalocan. El punto donde giran todas las galaxias. Aquí el Santo Señor Tláloc, creo el Sagrado Omeyocan, el Mundo Dual. Creó las cuatro energías del agua: dos benéficas y dos nocivas. Tláloc es el Señor Cuádruple. Su contraparte la Señora Chalchiuhtlicue.