Luciana sentía que iba a empezar a llorar en cualquier momento. Nada más salir por la puerta apoyó su espalda en la fría pared blanca de la casita y se quedó allí en silencio.
Luciana sentía que iba a empezar a llorar en cualquier momento. Nada más salir por la puerta apoyó su espalda en la fría pared blanca de la casita y se quedó allí en silencio.