Una mañana, te levantas, haces tu rutina de matar gente y repartir ostias.
Pero OH! el destino, te tiene preparada una sorpresa. El amor llama a tu puerta.
Pero como es incompatible con tu vida de sicario. Has de hacer cambios, que no sentaran muy bien a tu jefe y compañeros de trabajo.
A repartir ostias se ha dicho.