Estamos cansados. Cansados de redactar la carta de presentación perfecta, de prepararnos entrevistas con empresas que luego se olvidan de nosotros, de perder el tiempo y, lo que es peor, de sentir que nos hacen perder nuestra valía.
No somos números en una base de datos; somos profesionales con una trayectoria, con valores y con familias. Y merecemos respeto.