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"Nessun dorma", el aria para tenor más célebre de la ópera póstuma e inconclusa de Giacomo Puccini, Turandot, representa un momento de introspección y audacia situado al comienzo del tercer acto, donde el príncipe desconocido, Calaf, expresa su certeza absoluta en la victoria del amor sobre el decreto de muerte. Aunque el título se traduce habitualmente como "Nadie duerma", un análisis gramatical más profundo del uso del subjuntivo exhortativo revela que significa "¡Que nadie duerma!", apropiándose así Calaf de la orden tiránica de la princesa Turandot de mantener a todo Pekín despierto hasta descubrir la identidad del pretendiente. Musicalmente, la pieza está escrita en Sol Mayor y culmina en el icónico "Vincerò!" (¡Venceré!), cuyo Si agudo final se ha convertido en una nota larga y sostenida por tradición interpretativa, a pesar de que Puccini la escribió originalmente como una semicorchea breve, mucho más rápida. Esta aria trascendió los límites de la ópera para convertirse en un fenómeno de la cultura popular global tras ser utilizada por la BBC y Luciano Pavarotti como himno de la Copa Mundial de Fútbol de 1990, consolidándose posteriormente con las actuaciones de Los Tres Tenores.
By Buscarruidos"Nessun dorma", el aria para tenor más célebre de la ópera póstuma e inconclusa de Giacomo Puccini, Turandot, representa un momento de introspección y audacia situado al comienzo del tercer acto, donde el príncipe desconocido, Calaf, expresa su certeza absoluta en la victoria del amor sobre el decreto de muerte. Aunque el título se traduce habitualmente como "Nadie duerma", un análisis gramatical más profundo del uso del subjuntivo exhortativo revela que significa "¡Que nadie duerma!", apropiándose así Calaf de la orden tiránica de la princesa Turandot de mantener a todo Pekín despierto hasta descubrir la identidad del pretendiente. Musicalmente, la pieza está escrita en Sol Mayor y culmina en el icónico "Vincerò!" (¡Venceré!), cuyo Si agudo final se ha convertido en una nota larga y sostenida por tradición interpretativa, a pesar de que Puccini la escribió originalmente como una semicorchea breve, mucho más rápida. Esta aria trascendió los límites de la ópera para convertirse en un fenómeno de la cultura popular global tras ser utilizada por la BBC y Luciano Pavarotti como himno de la Copa Mundial de Fútbol de 1990, consolidándose posteriormente con las actuaciones de Los Tres Tenores.