Luego de verse obligado a dejar la carrera de derecho, viéndose llevado a adoptar la vida militar, Porfirio Díaz forjó su destino primero como héroe y posteriormente como villano nacional. Haciendo celebre la fatídica frase: "Mátalos en caliente", este polémico personaje, encuentra su nombre envuelto aún, en el centro de un debate entre aquellos que lo defienden como un prócer del progreso mexicano y, quienes lo consideran un monstruo digno de ser olvidado.