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Primer sacerdote de la Iglesia en el oriente y mártir, que dedicado durante dos años y con gran celo a la labor sacerdotal, fue decapitado con glorioso martirio; se celebra junto a otros 102 mártires coreanos que en aquel país testificaron intrépidamente la fe cristiana, introducida fervientemente por algunos laicos y después alimentada y reafirmada por la predicación y celebración de los sacramentos por medio de los misioneros; todos estos atletas de Cristo —tres obispos, ocho presbíteros, y los restantes laicos, casados o no, ancianos, jóvenes y niños—, unidos en el suplicio, consagraron con su sangre preciosa las primicias de la Iglesia en Corea. “Pase lo que pase, compórtate de manera tal que Dios sea glorificado... Mantente firme y reunámonos en el cielo”; "Es por Él que yo muero".
By Servidores Amoris ChristiPrimer sacerdote de la Iglesia en el oriente y mártir, que dedicado durante dos años y con gran celo a la labor sacerdotal, fue decapitado con glorioso martirio; se celebra junto a otros 102 mártires coreanos que en aquel país testificaron intrépidamente la fe cristiana, introducida fervientemente por algunos laicos y después alimentada y reafirmada por la predicación y celebración de los sacramentos por medio de los misioneros; todos estos atletas de Cristo —tres obispos, ocho presbíteros, y los restantes laicos, casados o no, ancianos, jóvenes y niños—, unidos en el suplicio, consagraron con su sangre preciosa las primicias de la Iglesia en Corea. “Pase lo que pase, compórtate de manera tal que Dios sea glorificado... Mantente firme y reunámonos en el cielo”; "Es por Él que yo muero".