Las promesas de Dios traen privilegios, pero también traen obligaciones. El pueblo de Dios aprende que rebelarse contra Él y romper Su pacto resulta en la misericordia del castigo para entrenarlos en Sus caminos y hacerlos regresar a Sí mismo.
Las promesas de Dios traen privilegios, pero también traen obligaciones. El pueblo de Dios aprende que rebelarse contra Él y romper Su pacto resulta en la misericordia del castigo para entrenarlos en Sus caminos y hacerlos regresar a Sí mismo.