Hoy que no encuentro las llaves, hoy que no puedo abrir,
hoy que estoy sin ti, no tengo sueños y no puedo reír,
mañana Dios dirá o quizá, simplemente observara,
pero hoy que estoy perdido, miro al mar y tu no estas.
Como lluvia de un desierto y arenas de la mar,
como escarcha de primavera de el verbo amar,
como cien balas que se olvidan de matar,
como el fuego que nació de un beso, de tu boca, Soledad.
Necesito saber que algún día la pobreza terminara,
que todas las bocas, de comida se llenaran,
que las guerras, solo en películas se verán,
que todas las religiones con el mismo Dios rezaran.
Adiós pena, adiós, de ti, me olvidare, adiós,
llévate tus recuerdos y aquellas lagrimas que suicide,
no mires atrás, no te esperare ,date prisa, que ya te olvide,
no me dejes herencia y márchate, olvida que yo te ame
Llegó la oscuridad desde la luz y se cayo en mis manos
hechas con derrotas de un amor que soñó con la muerte,
dibujadas a lápiz de dolor que se escondió en la enfermedad,
que bebió de un desierto sin arena, donde me encontré, donde te encontré.
Descubrí que el mal pego su mano en mi frente,
que me hizo fuerte en la desgracia y en la soledad,
descubrí que el bien, se alejo con mi alma, se fugo,
navegando mar adentro, donde dios se la encontró,
donde volví a nacer, cuando solo me quedaba caer.
Cuando sueñes que despiertas y te alegre el corazón,
piensa que soy suspiro y no miedo sin razón,
pues tengo hambre y sed, solo tu boca me calma la fe,
me curan tus silencios y amanece mi amor, con tu desnudez.
Como de tu amor lleno de besos, que lucen en la oscuridad,
bebo de tus caricias ,que son fantasías que acarician mi cuerpo,
sueño que la muerte no me atrapa, entre tus brazos, con suavidad,
como meciéndome el alma, que duerme y no me pierdo.
Condicionado por el deseo de beber de tu boca
me dejo llevar por la lujuria que compraste en mi alma,
deseando que esta sed se convierta en lluvia de besos
incontrolados y disparando desde el corazón caricias de ternura.
Visitan los palacios de un desierto abarrotado
y son besos, la lluvia de azufre que muere entre los dedos,
perdón por haber llorado, perdón por morir abandonado,
perdón por ser la tortura que cura el alma de la vida que muere.
Dulce realidad que se mete entre las sabanas de mis ojos
y se pierde donde se encuentran los destinos de un final feliz,
cuidando de no quemar los despojos de un viento que no sopla,
protegiendo estos versos ,que nacen de una nada sin vida.