Imagínate que eres un director y actor de teatro.
Ahora imagínate que además eres un oficiante de bodas.
Lo tienes? Vale!
Podría ser un día redondo para tí oficiar la boda de un excompañero de trabajo y amigo y la tarde de ese mismo día recibir un premio por tu última obra de teatro?
Si, verdad?
Pues ese día idílico se convirtió en una auténtica pesadilla. De la que el protagonista de esta historia salió airoso gracias a un 4x4, un paquete de pienso para gatos y una violonchelista.
La historia de hoy, que acabamos alimentando, será algo más larga de lo habitual, pero ya verás que yo necesitaba más minutos para contarte todo lo que esconde...